7 de marzo de 2014

Una mañana en el hospital

Esta mañana nos hemos levantado muuy temprano. No había que ir al cole, pero aún así hemos madrugado. Hoy teníamos que ir al hospital para que les "cortaran la lengua" a los canijos y así pudieran decir el famoso refrán de "El perrro de San Rrroque no tiene rrabo, porrque Rrramón Rrramirez se lo ha corrrtado" en vez de "El pedo de San Doque no tiene dabo, porque Damón Damidez se lo ha codtado".

Nada más llegar, nos ha recibido la Dra. Dora-que-te-adora, licenciada en la universidad de Jajajajarvard y nos han dado un pijama monísimo y que apenas les quedaba grande...Marcos estaba pendiente todo el rato de que no se le bajara el pantalón para que no se le viera el "culillo"... y también les han puesto una pulsera muy molona en el tobillo!



Luego, para que estuvieran tranquilitos les han dado un jarabe mágico, que les ha generado un cuelgue tremendo...y enseguida le ha tocado el turno al valiente nº 1, Marcos. Se ha portado como un campeón y se ha ido al quirófano tan tranquilito. Mientras Marcos estaba dentro, han subido a Sergio, el valiente nº 2 que también se ha portado requetebien. Antes de que se llevaran al chache, Marcos ha vuelto dormidito como un lirón, igual que ha vuelto su hermano poco rato después.



Han tardado muy poquito en despertarse y lo han hecho sonriendo y alucinados de tener un dedo mágico, con una luz roja, como la de la Dr. Dora, a la que le queremos dar las gracias por estar con nosotros todo el rato y hacernos reír en un momento de muchos nervios (más para nosotros, los papas, que para los canijos, que no eran muy conscientes de lo que pasaba).

Cuando nos han bajado de nuevo al hospital de día pediátrico, para que se recuperaran de la anestesia, que ha sido general, por cierto, los canijos estaban hambrientos, tanto que Sergio se ha dado un bocao en la lengua y casi se arranca el cacho...A Marcos le ha dado llorona (debe ser como las borracheras, que no siempre te da por lo mismo...) y todo el rato decía que se quería ir a casa. Se quejaban un poco de que tenían una pupa en la boca, así que les han tenido que dar un poco de ibuprofeno. Y en cuanto han visto que estaban bien, han dejado que nos marcháramos.

Para celebrar, nos hemos tomado un merecido desayuno...unos ricos churritos con cola-cao...



La verdad es que tener que pasar por una intervención y una anestesia no es plato de gusto para nadie. Pero ojalá que ésta sea la más complicada a la que se tengan que enfrentar los canijos y que si tuvieran que hacerlo podamos contar con la gente tan maja que nos hemos encontrado hoy, desde la Dra. Dora a las auxiliares, los camilleros y los médicos. Han hecho un poco más ligero el momento. Y yo he conseguido no llorar desde el minuto uno...se trataba de mantener tranquilos a los canijos...




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