23 de junio de 2014

Cómo escolarizar a los canijos sin morir en el intento

Cada vez que pienso en la Ley de Murphy, es que me pongo de una mala hostia leche...el tío siempre acierta. Y cuando dice lo de que si algo puede salir mal, saldrá mal, no se ha equivocado...

La etapa de "guarde" se termina, muy a mi pesar y llega la hora de lidiar con las solicitudes de plaza en el "cole de mayores". Algo que ya te genera bastante ansiedad de por sí y que se incrementa al ver que tus posibilidades de ir a un cole que te guste cada vez son menores...

A principios de mayo teníamos que presentar la primera solicitud, en la que tienes que poner el cole que solicitas en primera opción y luego puedes añadir varios en segunda, tercera... 

Llega el día en que ponen las listas de admitidos provisionales, casi un mes después. Iba tan nerviosa como cuando me avisaban, en la facultad, de que habían puesto las notas de algún exámen. Me planto delante del tablón con el corazón a mil y les encuentro en las listas de no admitidos. Empezamos bien. 

Te dan tres días de reclamaciones, por si hay un error en la asignación de puntos. No es mi caso porque ni tienen hermanos en el centro, ni somos familia numerosa, ni estamos en riesgo de exclusión social, ni somos antiguos alumnos... Me aguanto con mis cinco puntos como la mayoría de los que estamos en la lista. Resulta que el punto por cercanía al centro se lo dan a todo el mundo porque es distrito único y da igual que vivas a 5 minutos que a 50, si estás dentro de mismo municipio. Muy inteligente...Me entero de que en otros años, tener alergia alimentaria, te daba un punto extra. Hecho que haría que, al menos Marcos, se pusiera el cabeza de la lista. Y si él entraba ya contaba como hermano en el centro y Sergio tendría más puntos. No me parece muy justo el tema del beneficio a alérgicos, pero estaba dispuesta a explotarlo todo lo posible. Me dirijo a la secretaría del centro, informe en mano y me dicen que ese hecho dejó de tomarse en cuenta hace dos años...mi gozo en un pozo.

El día 4 de junio sacan las listas de admitidos, en las que ha habido algún movimiento por el tema de recuento de puntos y demás. Seguimos fuera, obvio.

Te remiten al día 13, al Servicio de Apoyo a la Escolarización, donde se asignan las plazas libres basándose en las opciones segunda, tercera, etc. Yo iba convencida de que estaríamos dentro. Aunque fuera en la tercera o cuarta opción. No admitidos. Vaya...

Lo siguiente que hay que hacer es presentar una solicitud complementaria en la que pones qué plazas quieres dentro de las que te han dicho que sobran a estas alturas. Por supuesto, son coles que ni nos habíamos planteado. Hay un par de ellos a los que NO quiero que vayan de ninguna manera. Los otros dos, bueno, de lo malo son lo mejor...nos nos queda otra. 

El día 16 presento la solicitud complementaria. El auxiliar que me recoge los documentos me dice "Ah, sí, los gemelos. ¿Sabes que os habéis quedado fuera de este centro por una plaza?". Le miro con cara de "Qué mestás contando tío, no hace falta que hagas sangre del temita...". Me dice que la asignación de plazas libres se hará por orden alfabético, empezando por la letra K que es la que ha salido en un sorteo de la Comunidad de Madrid. Me cagoentoloquesemeneaaa!!!

Pero por qué estamos teniendo tan mala suerte, por qué??!! Empezando el apellido de los canijos por G y la lista alfabética por K, significa que seremos de los últimos en recibir plaza libre...Venga y qué más...

Llega el temido día 23, día en el que ponen las listas definitivas. Si no te gusta el centro que te han asignado, no tengo ni idea de qué habría que hacer...impugnar el proceso al Tribunal de la Haya?? Estoy tan nerviosa que parece que se me va a salir el corazón por la boca. He tenido hasta pesadillas. Teniendo en cuenta que con las anteriores listas me tocó estar en la puerta del cole una hora y pico hasta que las sacaron, decido mirarlo por la web del Portal Escolar de la Comunidad de Madrid, que con el certificado digital, te deja verlo. Y ya están puestos. Admitidos, por fin! En un cole que no había contemplado en ningún momento. Del que no conozco nada. Al que apenas se llegar desde casa...pero ya con plaza, y los dos en el mismo centro (que ese era otro miedo que tenía). De hecho, el cole fue derruido a principios del curso pasado porque estaba ya que se caía y aún está en obras. Los niños fueron realojados en otro cole que tengo al lado de casa, así que si por casualidad no terminaran a tiempo las obras, les tendría 5 minutos. Me queda el consuelo de que, por lo menos, estrenarán instalaciones...

Ahora tengo una semana para presentar la matrícula y ya, a olvidarme hasta septiembre. Nunca pensé que el momento de escolarizar a los canijos fuera a ser tan agobiante...

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